Stephen Hawking en el espacio
Érase una vez un científico al que el genio, la adversidad y el tesón por seguir vivo transformó en un icono de la Ciencia: Stephen Hawking. Con motivo de su increíble y celebrado 70 cumpleaños, todos los medios de comunicación se han lanzado a glosar su vida y, en particular, su “sed de espacio”: en efecto, Hawking es un espaciotrastornado como cualquier otro. Él y los que compartimos su pasión estaremos varados todas nuestras vidas en la superficie terrestre debido al escaso desarrollo de los programas espaciales tripulados, aunque su especial condición física hace más improbable aún ese viaje soñado.
Su estatus de icono, sin embargo, le ganó dos escapadas espaciales. La última de ellas no le llevó muy lejos: apenas a diez kilómetros de altura, aunque le permitió salir por primera vez en cuarenta años de su silla de ruedas. Fue en abril de 2007, cuando Hawking voló en ingravidez en la Cometa del Vómito como invitado de Zero Gravity Corporation. Sin embargo, su primera aventura espacial le llevó hasta los confines de la galaxia en 1993. Al menos, con la imaginación.
Aquí tenéis a Stephen Hawking interpretándose a sí mismo como un personaje simulado en el holodeck de la nave estelar USS Enterprise, en la fecha estelar 46982.1 (el año 2369, poco más o menos), jugando al poker junto a Albert Einstein, Isaac Newton y el comandante Data. Observadlo bien: es muy difícil que una persona tan limitada en sus movimientos como Hawking pueda expresar mejor que se lo estaba pasando en grande.
El episodio, para los aspirantes a trekkies que queráis repasarlo, es Descent (primera parte), S06E26 de Star Trek: La Nueva Generación. También ha prestado su voz para tres episodios de Futurama, aunque sin duda la experiencia no llegó a la altura de estar en el Enterprise “de verdad” junto a Brent Spiner pintado de dorado y con su uniforme de la Flota…
Los hombres que miraban fijamente a los microondas
Un horno microondas calienta la comida mediante calentamiento dieléctrico: el agua contenida en los alimentos es una molécula polar —es decir, que su distribución de cargas eléctricas no es del todo simétrica. Por ello, reacciona vibrando y calentándose frente a un campo electromagnético variable. La frecuencia del campo no es muy importante: el microondas inicial, además de pesar 340 kg, medir 1,80 m de altura, costar 5000 pavos y necesitar una toma de agua y un sumidero para refrigerar su magnetrón, utilizaba radiofrecuencia de 10 a 20 MHz. El uso de la banda de 2,45 GHz en los microondas actuales es debido a que se trata de una banda libre de regulación en todo el mundo, en la que cualquiera puede emitir (una banda ISM) y en la que, por tanto, se pueden producir interferencias legalmente. Longitudes de onda mayores calentarían la comida a más profundidad, pero el equipo necesario para producirlas con la intensidad necesaria se encarece.
Así, tenemos un aparato fabricado por el contratista más barato (en la inmortal frase del astronauta Alan Shepard) que emite alrededor de 700 W de radiación en la misma banda que el wifi, el bluetooth, los teléfonos DECT inalámbricos, los reemisores de televisión caseros… Ninguno de estos aparatos está diseñado para cocer nada (hoaxes de internet aparte), pero el horno microondas sí. La pregunta es inevitable: ¿por qué no nos cuece los globos oculares mientras miramos cómo da vueltas dentro nuestro plato de sopa?
Carnaval de la Tecnología: resumen de la 5ª edición
2011 está a unas horas de terminar. Nuestros castigados cuerpos se preparan para el segundo asalto de las fiestas navideñas mientras las perspectivas de un futuro mejor gracias a la ciencia merman a cada paso, cortesía de la crisis, en todo el mundo y muy particularmente en este rinconcito de la vieja Europa. Y, naturalmente, ha llegado el momento de recopilar las rutilantes entradas que han participado en esta 5ª edición del Carnaval de la Tecnología. ¡Allá vamos!
La regresión del PSOE
Matemáticas y política son improbables compañeros de cama… solo si “eres de letras”, en el sentido más peyorativo de la expresión. Observad qué gráfica tan interesante se ha currado @eulez en su blog Las Historias Eulerianas:
Salvando las legislaturas de Rodríguez Zapatero, el ajuste de la recta de regresión parece lo suficientemente bueno como para conferir a la evolución del voto socialista un aire de inevitabilidad que los mismos cuadros del partido comparten (al menos, según afirma un amiguete “de dentro” que no nombraré a menos que él me dé permiso). Según su hipótesis, la evolución sociológica a nivel local de España —es decir: chalets-VPO, polideportivos en cada barrio y autopistas a cada pueblo— hace inevitable un viraje progresivo hacia lo conservador en lo económico, y por contagio en lo social. Es un punto de vista cómodo: hagan lo que hagan, terminarán perdiendo todas las elecciones. Por tanto, la estrategia del partido debe consistir en defender un “núcleo duro” de votantes emocionales (de dos clases principales: “felipistas nostálgicos” y “gentes de bien alérgicos al PP”) y asegurar así puestos de trabajo en la Administración para una élite reducida. Preguntad por la FSM si tenéis alguna duda de que es así como funciona.
Nos señalan desde la pared
Durante la Primera Guerra Mundial, y en el periodo inmediatamente posterior, las grandes potencias se inspiraron unas en otras en su arte propagandístico. El objetivo: proporcionar a cada ejército el mayor tonelaje posible de carne de cañón al mínimo coste induciendo a los futuros cadáveres a que se presentaran voluntariamente en la oficina de reclutamiento. El medio: una mirada de acero y un dedo firme, señalando desde un póster. El resultado: todo un subgénero dentro de la propaganda política de guerra.



